Tras años de espera, por fin llegó el gran momento: Stray Kids visitó España con su tan esperada gira mundial dominATE. Tras recorrer ciudades como Ámsterdam, Frankfurt y Londres, el famoso grupo de kpop celebró su show en el icónico estadio Riyadh Air Metropolitano. Os comparto cómo viví este evento único.
Stray Kids en concierto
Como fan del kpop, asistir a un concierto de un grupo de la talla de Stray Kids es una experiencia que no te quieres perder. Pero como STAY desde hace años, perderme esta cita no era una opción. Tras meses luchando en colas online, llegar al Metropolitano y ver a STAYs de tantos rincones del mundo fue una imagen que quedará grabada en mi retina para siempre.
Me enorgullece decir que Stray Kids disfrutó de España tanto o más que quienes asistimos a su concierto. Desde la primera canción (Mountains) hasta el encore, lo dieron todo sobre el escenario. STAY, por supuesto, nos dejamos la voz coreando cada tema, especialmente Cover Me o Cinema. Nos emocionamos al ver nuestros nombres aparecer en el fanproject organizado por la fanbase, y lloramos cuando, por fin, vimos a los chicos con los banners en mano.
Nos dejaron claro cuánto les gusta España con frases chapurreadas en castellano (confirmamos que Bangchan ya tiene el C1), Felix jugando con sus famosos trends de TikTok y pidiéndonos un “¡GRRR!” para que le siguiésemos el rollo gritando «¿Un qué?».
Iluminando el Metropolitano
Aunque esta parte del tour no incluyó solos, poder escuchar en directo las canciones grupales que tanto esperaba fue un sueño. El toque personal que cada miembro aporta a cada performance transforma cada tema en una experiencia única.
Desde pista, girarte y ver todo iluminado con los colores de los lightsticks mientras Seungmin canta Cover Me, y el estadio entero lo acompaña, es algo que justifica cada céntimo invertido en la entrada. Ver a Felix o Hyunjin con camisetas de «I Love Madrid» se ha convertido en una imagen que no podré quitarme de la cabeza junto a los hoyuelos de IN cada vez que sonreía.

Por supuesto, al venir a España, STAY nos encargamos de hacerles vivir una noche muy nuestra: coreamos el clásico “¡lololololo!” (muy propio de un estadio de fútbol), lo que hizo el momento aún más divertido. También gritamos “¡Qué bonito!” cada vez que los chicos decían algo que nos enternecía. Este momento fue especialmente gracioso porque, al principio, los miembros entendieron que decíamos “¡Te amo Lee Know!” (que también, claro).
Y aunque Stray Kids fueron los protagonistas de la noche, no se puede dejar de mencionar a la banda y los bailarines. La banda, que ha acompañado al grupo durante toda la gira, ofreció una interpretación en vivo simplemente inigualable. Por su parte, la dance crew no solo participó en los temas del grupo, sino que brilló con su propio número, un mash-up de canciones que todos los STAY amamos.
Así es una experiencia «VIP» de Stray Kids en Madrid

Como dice mi madre: “No es oro todo lo que reluce”. A pesar de tener acceso VIP, la experiencia estuvo lejos de ser exclusiva. Todo el día se resumió en colas: para pulseras, para entrar al estadio, para el merch. No hubo beneficios reales frente a la entrada general. De hecho, muchos fans con entrada normal vivieron más el pre-concierto: regalar freebies, participar en random play dances o sacarse fotos con los pósters de los miembros.
Una vez dentro, la experiencia fue caótica: empujones constantes, pérdida de contacto con tus amigos y una vista bloqueada por móviles y lightsticks. Personalmente, decidí salir de la barricada antes del encore. Sabía que después vendrían “los carritos”, y lo más importante, necesitaba respirar. Desde esta zona, aunque un poco más lejos, pude ver a los chicos con mis propios ojos, cantar, saltar y bailar con mis amigos sin agobios. ¿Los vi un poco más lejos? Pues sí, pero también tuve la oportunidad de tenerles a escasos centímetros gracias a los carritos. Pude ver a Changbin flexionando los brazos al ver mi bandera y tirarle un beso a Han y que este me lo devolvierta (lo siento Lee Know). Y eso no lo cambio por nada.
Madrid, una parada sin igual
Tanto si eres de Madrid como si venías de fuera, era evidente que Stray Kids había llegado a la ciudad. Las calles estaban llenas de bolsos, mochilas, totes y riñoneras con holders y peluches colgando. La gente se cruzaba en el metro preguntando qué idol llevabas, cuál era tu bias, reconociendo a otros STAY por el camino.
Caminar por Madrid entre kpopers fue una experiencia única: recibir freebies en el metro, en la calle, en las filas del estadio (bueno… algunos solo si dabas algo a cambio). Todo formó parte de la magia.
Y para terminar…
Madrid fue una experiencia agridulce, pero tengo claro que volvería a ver a Stray Kids donde sea que anuncien su próximo tour. Es una vivencia que merece la pena y que no cambiaría por nada. Además, según dijeron los propios miembros, Stray Kids tiene pendiente regresar a Madrid, una promesa que, estoy segura, no romperán.